lunes, 19 de mayo de 2008

¡No quiero callarme!

Voy a contaros un chiste: "Un amigo se encuentra con otro que pasea en un carrito a sus hijos. Le pregunta : qué son gemelos. El amigo responde, no es uno pero muy nervioso."

Ese niño nervioso es la Administración. A veces parece que lo que hace lo hace para parecer que está haciendo algo.

Esta pequeña introducción sirva de inicio a esta entrada que espero salga desde lo más profundo. Próximamente voy a participar, junto a mis compañeros, en la marcha de protesta convocada por varias organizaciones sindicales en contra de la orden de Mejora de la Calidad de Enseñanza. Dicho así parece que no quisiera que la educación mejorara pero has de comprender que es totalmente lo contrario.
No asistiré a la movilización amparado bajo ningún lema. Asistiré acompañado de la más hermosa y sincera comitiva: mis compañeros y compañeras. Esos y esas que cada día se parten la cara dando lo máximo para conseguir mejorar la educación de sus alumnos y alumnas. En un amplio y extenso sentido. Aquellos y aquellas que no dudaron en implicarse en proyectos interminables, con promesas incompletas y con muchos recovecos. Esos proyectos que inundan las portadas de la Consejería de Educación para "demostrar" lo mucho que se hace para mejorar la calidad de enseñanza. ¡ Qué falacia! (El niño nervioso).
Esos compañeros y compañeras me hablaron de coherencia, de dignidad y entrega. Y lo veo cada día. Empleando su tiempo libre para ayudar a los alumnos y alumnas. Dedicando horas y horas de formación para mejorar su práctica docente.
Y ahora nos sale la Administración proponiendo una orden para mejorar los resultados de nuestros alumnos y alumnas. ¿con qué intención? Posiblemente que no salgamos más en las noticias como los últimos de la cola. Para ello una orden que contiene casi 10 hojas de tablas y porcentajes destinados a calibrar, hasta el último detalle, todo lo que podemos mejorar despiezando cada uno de los agentes implicados. Para ello menos de un mes para dar nuestro visto bueno a un proyecto con vista a 4 años. El que quiera se apunta y el que no no. El que se apunta cobra el incentivo y el que no no. ¿Y todos trabajando codo con codo?
¿Cómo se le ocurre a la Administración generar tal división entre el profesorado? Porque este es el primer efecto colateral de todo esto. La prueba está en que algunos sindicatos apoyan la movilización y otros no. Quiero decir bien alto esto para que todos y todas se enteren:

QUIENES DECIDIMOS NO PARTICIPAR DE ESTA ORDEN LO HICIMOS POR COHERENCIA

Parece que se nos pasa la pelota, una vez más, del fracaso escolar aduciendo que, con el suficiente incentivo económico, podríamos hacer nuestro trabajo mejor. Muchos compañeros y compañeras ven en esto una manera de llamarnos mercenarios de la educación.

Todo el que se dedica a la educación y todos los que sois padres y madres, sois capaces de reconocer que el entorno educativo y emocional de un menor necesita de cierta estabilidad. ¿Veis eso en la Educación? NOOOOOOO... órdenes, decretos, leyes, proyectos de leyes, instrucciones, lo que valía ayer hoy no, ...Lo que os decía al principio: el niño nervioso. No puedo evitar tener la sensación de que se mueven mucho los pinceles para aparentar que se sabe pintar y el resultado, como podéis imaginaros, no tiene ni pies ni cabeza.
Últimamente me he sentido manejado por la Administración. Me he dado cuenta que, como me decían compañeros más experimentados, somos números.
Que no nos engañen: no se están tomando las cosas en serio!!

Otra cosa que no puede escaparse.Me refiero a la jugada tras la adhesión a la orden de incentivos. Muchos centros no lo han secundado. Consecuencia: sobra dinero de los presupuestos previstos. ¿Dónde lo invertimos? En dar a los centros que se han sumado más profesores. Ya tenemos otro titular para la cabecera de las noticias y una excusa más para la presentación en una rueda de prensa repleta de cámaras y micrófonos. Esto ha sido un golpe muy bajo. Nadie sabía esto. Nos hemos sentido engañados porque a quienes, por coherencia, hemos dicho no a esta orden, parece que se nos castiga.
Esto no está bien hecho.

¡ NO TE CALLES !